Anclados en Su Mano: la mejor forma de de resistir las corrientes de la vida.
Anclados en Su Mano: la mejor forma de resistir las corrientes de la vida.
Carlito era un buen amigo de mi juventud. Siempre que tenía oportunidad, me contaba alguna de sus anécdotas; como aquella vez que salió con un grupo de amigos a disfrutar de un día de esparcimiento, y ya instalados en el lugar, se dispuso a nadar en la playa por un buen rato; pero, agotado por el esfuerzo, decidió relajarse para flotar en el suave oleaje. Lo que él no previó fue que se quedaría dormido. Al despertar, se dio cuenta de que las olas lo habían arrastrado tan lejos que ya no alcanzaba a ver la orilla; todo lo que veía a su alrededor era el azul intenso del ancho mar. Afortunadamente, mi amigo era un excelente nadador y, aunque se llevó el susto de su vida, logró regresar sano y salvo a tierra firme.
Esa historia de Carlito me hizo recordar un comportamiento fascinante en la naturaleza marina: el de las nutrias —mejor conocidas en América del Sur como perros de agua o lobos de río—. Ellas han encontrado una solución muy ingeniosa para no perderse mientras duermen: se toman de las manos (patas delanteras) para formar una cadena de apoyo... De este modo, pueden descansar tranquilas, sin miedo a que la corriente las separe o las aleje de su grupo.
¿No te parece fascinante la sabiduría instintiva de las nutrias? De ellas podemos aprender cómo andar por la vida sin peligro a extraviarnos.
¡Permíteme explicarme! Desde que somos niños, los seres humanos hemos necesitado una mano guía que nos sostenga con fuerza y nos enseñe el camino. Sin embargo, amamos tanto nuestra libertad que, apenas aprendemos a caminar, forcejeamos con quien nos sostiene para soltarnos, ignorando que ese agarre es por nuestro propio bien. Las mamás cuyos bebés están en esa etapa saben a la perfección lo trabajoso que es tratar de sujetarlos sin perder la paciencia, hasta que tengan la madurez de lograr cosas por sí mismos, pero siempre bajo la debida supervisión de un mentor.
Al crecer, nos volvemos tan independientes que no sentimos la necesidad de ser guiados. Es razonable, pues adquirimos la capacidad de andar solos; mientras esto ocurra en el plano físico, no hay mayor complicación. Pero, ¿qué sucede con las otras áreas de nuestra vida? Aquellas que no se ven, pero que requieren de una guía moral para no perder el rumbo. ¿Cuántas veces habremos estado en peligro de extraviarnos por no aferrarnos con fuerza a los principios y valores aprendidos? Crecer no es una licencia para andar como caballos desenfrenados. Así como existen normas para el buen vivir dentro de toda comunidad, existen valores como el respeto, la responsabilidad, la armonía y la solidaridad, entre otros, que representan la mano que nos conduce por el sendero correcto.
Ahora, en el plano espiritual, me detengo a pensar: ¿De qué mano estamos agarrados? Hacerme esta pregunta me trajo a la mente un pensamiento del Salmo 73 que dice: «Sin embargo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo...».
Es una imagen poderosa, ¿cierto? Tal como lo sentía el autor en ese momento, me pregunto si hoy vamos por la vida así, tomados de la mano de Dios y dejándonos guiar por Su consejo. Creo que no hay mejor manera de andar por el buen camino, sin el riesgo constante a perdernos, que ir sujetos de la mano firme de Aquel que nos promete: «No temas, yo te ayudo». En definitiva, la clave está en confiar en que nunca estaremos solos.
Si a causa de las corrientes de la vida, te soltaste del Señor, o si aún no has tomado la mano que en Su amor extiende hacia ti, te invito a que consideres hacerlo; Su mano te proporcionará una guía firme en caminos pedregosos y una luz brillante en medio de la oscuridad.
Al final, todos necesitamos ese anclaje divino que nos hace permanecer seguros frente a los vaivenes de la vida.
📖 Para leer y meditar.
Salmo 37: 24, "Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano." El poder de Dios comienza donde se acaban tus fuerzas.
Isaías 41:13, "Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo". Dios no solo nos guía, sino que asume la responsabilidad de sostenernos personalmente.
Proverbios 25: 28, "Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene freno". La vulnerabilidad de vivir sin límites personales:
🙇🏻♀️ Ora conmigo:
Padre bueno, hoy te doy gracias porque me has llevado de la mano desde que empecé a caminar contigo; y con fidelidad me has sostenido en cada corriente que ha querido alejarme de Ti.
Hoy te pido por aquellas personas que un día se soltaron de Tu mano: ayúdales a tomar Tu brazo extendido para que encuentren nuevamente el sendero de amor y gracia. También te pido por quienes nunca han caminado a Tu lado; tómalos de Tu mano para que conozcan cuán agradable es permanecer anclados en Ti. En el nombre de Jesús, ¡Amén!
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En memoria de mi amigo Carlos Cuauro.
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Buenos días mi amada hermana! Dios te bendiga y te guarde.. Hermosa historia de la nutria. Él es quien nos sostiene en todo tiempo. De su mano no nos sortemos.. 🙏🙌❤️ Gracias.
ResponderBorrarObedecer su palabra, permitiendo que cada paso que damos, encontramos seguridad en su amor inmutable fortaleciendo nuestra fe y hallando refugio seguro en medio de cualquier circunstancia.
ResponderBorrar🙏🙏
ResponderBorrarHermosa reflexión y enseñanza del comportamiento de las nutrias para
ResponderBorrarpermanecer juntas sin miedo a ser separadas por la corriente. Asi debemos estar nosotros siempre unidos al Señor porque El es quién nos sostiene de su mano.